El gas natural es un combustible natural de origen fósil, que se formó por la descomposición de animales, plantas y microorganismos que quedaron sepultados bajo lodo y arena, en lo más profundo de antiguos lagos y océanos, hace millones de años.

Al quedar el hidrocarburo atrapado por rocas sólidas debajo de la tierra que evitaron que fluya, se formaron yacimientos de los cuales es extraído.

Características del gas natural

Es una mezcla de diferentes gases, en proporciones variables. Su principal componente es el metano.

Es entre 35% a 40 % más liviano que el aire, lo que significa que se disipa en la atmósfera en caso de fuga, disminuyendo el peligro de explosión.

En su estado original, el gas natural es insípido, incoloro e inodoro, es decir, no tiene sabor, color, ni olor. Por ello en la fase de distribución se agrega un compuesto que permite a las personas detectar su presencia.

No produce envenenamiento al ser inhalado. La razón es que ninguno de sus componentes (metano, etano, nitrógeno, dióxido de carbono) es tóxico.

Usos del gas natural

Las industrias lo usan como combustible en varios tipos de equipos o máquinas.

En la petroquímica, se usa como materia prima en aquellas industrias que requieren metano –principal componente del gas natural- en sus procesos.

Las centrales termoeléctricas aprovechan la energía calórica generada por la combustión del gas natural y la transforman en energía eléctrica.

En domicilios y comercios, se utiliza para la cocción de alimentos y para echar a andar sistemas de calefacción de agua y ambiente, secadores de ropa, entre otros equipos.

Los vehículos lo usan como combustible. El gas natural vehicular (GNV) se caracteriza por ser económico, seguro, eficiente y ambientalmente más amigable que otros combustibles fósiles.